Si el universo fue originado en el Big Bang y se encuentra expandiéndose, bien sea en un proceso de entropía imparable, bien sea hasta que la fuerza gravitatoria invierta el sentido y comience el movimiento de contracción, bien sea alguna tercera posibilidad, alguna vez la raza humana podrá mirar hacia atrás y resumir su existencia en unas cuantas frases que podríamos tomar como una verdad acerca de nosotros, como ahora podemos pronunciarla sobre los extintos dinosaurios y otros fósiles, sobre los imperios caídos, sobre las culturas pasadas, sobre algunas tendencias de arte... La existencia de la verdad no solo es posible, sino necesaria: ¿Acaso no es una verdad el conocimiento sobre anatomía humana que tenemos? ¿Y sobre la constitución química del universo? si, lo son.
La existencia de la verdad se vuelve perturbadora para los humanos cuando se trata de explicar la existencia de la vida, sus causas y objetivos, las clásicas preguntas quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy; porque entonces nuestros intereses mundanos quedan cuestionados y se nos pregunta por algo superior a las riquezas sociales.
Pero no por ello deja de existir la verdad. Durante todos los tiempos, en todos los lugares, en todas las culturas, la verdad, en su máxima expresión, ha sido la palabra de Dios. No en vano todos los pueblos (si exceptuamos los más primitivos) han reconocido, primero, la existencia de un Creador; segundo, que les haya enviado, según unos, a un mensajero o, según otros, a su propio hijo; y, tercero, que nos haya dejado un dogma a cumplir.
Actualmente existen las llamadas tres grandes religiones mundiales: el cristianismo, el budismo y el islam. Otras anteriores, están en franca desaparición y no resulta en absoluto previsible que vaya a surgir una cuarta que sea un tanto sintética y que alcance una implantación mundial. Tememos, por lo tanto, las tres grandes religiones mundiales, de la cuales el cristianismo está subiendo su vibración (ganando importancia), el budismo la está bajando (la pierde) y el Islam la mantiene, lo que nos dice mucho acerca de los practicantes de cada una de ellas.
Las tres son palabra de Dios, las tres han sido dadas en momentos históricos dispares y con un propósito igualmente distinto, en razón a quiénes eran sus receptores, y las tres son un camino válido para vivir la experiencia de Dios. Buscar la verdad es, en última instancia, conocer su palabra y creer en ella, en el sentido en que se aplica esta palabra, creer, en el Evangelio de Juan.
¿Qué religión tenemos? ¿Hemos procurado conocer su dogma, separando el grano de la paja? ¿Lo vivimos? ¿o somos ateos, agnósticos...? Cualquier posición intelectual, si ha sido adoptada de una manera racional, es válida.
Los viejos grupos de los fariseos (aliarse con quien sea, con tal de mantenr sus creencias) y de los saduceos (el poder antes que las creencias) que tramaron la muerte del Dios vivo, no son exlusivos de Israel ni de aquellos tiempos; están en todos los paises y comunidades. Frente a una sociedad así, puede ser igualmente lícito reaccionar con el ateismo o el agnosticismo, es decir, no creyéndolos o cuestionando cuanto dicen, o con una búsqueda más personal de Dios, eso dependerá de cada uno en particular, si ha adoptado su respuesta de una forma racional, según su circunstancia, sus cualidades y su objetivo a lograr...Sea cual sea su decisión, si lo ha hecho así, con todo su ser, estará buscanco la verdad y, en su momento, la verdad se le manifestará, porque habrá estado llamando a la puerta e Dios.
Tags: verdad, palabra de Dios
la verdad esta en esas 3 religiones? En serio esta ahi?
Pues yo pienso que no, no esta ahi ni en la biblia ni en nigun sitio. El hombre desde que empezo a pensar, tuvo diosos y miedo a lo desconocido. quien es el veradero dios?existe?